Barranco del Hocino

Ejemplo de restauración tras un incendio

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Barranco del Hocino

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40.938689032206, -2.2795087737767

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Barranco del Hocino

Este barranco se encuentra en la localidad de Riba de Saelices y en si mismo representaba un lugar de gran importancia en cuanto a la conservación de la diversidad. En su interior albergaba un maravilloso bosque mixto de quejigo, encinas y sabinas, pero sin duda alguna podemos decir, que lo que le daba ese valor extraordinario es el maravilloso bosque de 120 Tejos, muchos de ellos centenarios, que ocupan una superficie de 10 hectáreas de barranco, que quedaron totalmente arrasadas por el incendio que en 2005 devoró 10.350 hectáreas del Parque Natural del Alto Tajo y zonas limítrofes de especial valor y protección.

Desde entonces se puso en marcha un proyecto conjunto de restauración forestal, con el objetivo de volver a restablecer este maravilloso barranco, su tejera y todos los valores ecológicos que se asocian, como la fauna la flora o la recuperación del devastado suelo.

De los 120 tejos que poblaban la tejera del barranco del Hocino, solo sobrevivió un ejemplar a las furiosas llamas, del cuál, ya en 2005, se hicieron varios esquejes de los que 35 han sido plantados 15 años después, en enero de 2021, en Riba de Saelices en varios puntos del pueblo. Junto a ellos, tenemos que sumar los 140 ejemplares que ya se encuentran plantados en el Barranco del Hocino, luchando por su vida.

El número total de ejemplares de tejo a replantar alcanza los 250, de los que se estima que sobrevivan más o menos la mitad, ya que este árbol presenta serias dificultades de establecimiento a través de repoblación artificial, lo que se suma al mal estado del suelo después del incendio.

Además de recuperar la tejera, otros 250 ejemplares de otras especies como fresnos, sauces, majuelos, quejigos o sabinas también ocupan nuevamente su lugar en el Hocino, acompañados de varias cajas nido para potenciar que las aves se acerquen y contribuyan así a la dispersión de semillas, y conseguir de manera sencilla recuperar además de la Tejera, todo el conjunto de árboles y cobertura herbácea y vegetal que le acompañan.

El Tejo

El tejo es una especie propia de zonas montañosas de ambiente fresco y húmedo y prefiere suelos calizos. En Castilla la Mancha, esta es una especie de especial interés y protección. En óptimas condiciones puede alcanzar una altura de 20 metros y llegar a diámetros de hasta 1,5 metros, pero si hay algo que destacar es su longevidad, viviendo hasta 2000 años, echo por lo que en numerosas culturas, este árbol recibe un carácter más sagrado que terrenal.

Casi todas las partes del árbol son ricas en alcaloides tóxicos, cuya ingestión puede provocar la muerte. Todo esto y más, implica que, cuando hablamos del Tejo, no podemos olvidar su carácter sacro ya desde tiempos de los Celtas, venerado gracias a su extraordinaria longevidad, la que lo hace parecer inmortal.

El cristianismo, lo incorporó como símbolo de vida y muerte y por su longevidad símbolo también de la eternidad. En algunos lugares, como por ejemplo, en Asturias, todavía es frecuente encontrarlo plantado al lado de ermitas, iglesias o cementerios, como símbolo también de la transición de la vida a la muerte.