Hundido de Armallones

Las huellas de un suceso de hace muchos años

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40.76542116374, -2.3812016127197

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Hundido de Armallones

El paraje conocido como el “Hundido de Armallones” es uno de los enclaves más espectaculares del parque. En este lugar se pone de manifiesto el poder erosivo del río Tajo que ha labrado durante miles de años un profundo cañón de paredes verticales en el que anidan numerosas aves rupícolas.

La acción del río ha puesto al descubierto la historia geológica de la zona, representada en los diferentes estratos que componen las paredes, incluyendo un enorme pliegue tumbado que marca su extremo sur. Una pista se adentra, poco a poco, en el cañón y recorriéndola a pie se disfruta, primero, de espectaculares vistas aéreas del río para ir descendiendo hasta el propio cauce, después.

Su nombre se debe a un desprendimiento de rocas, que se precipitaron ladera abajo hasta depositarse en el cauce del río. El desprendimiento tuvo lugar en el siglo XVI y los bloques llegaron a taponar el curso del río Tajo, situado 200 metros más abajo, en el fondo del valle. No se sabe la fecha exacta del desprendimiento, pero aún se conservan los documentos que el pueblo de Ocentejo envió en 1578 a Felipe II, pidiendo ayuda por los daños causados por el represamiento del río. Hoy en día podemos ver los grandes bloques de roca en las orillas del río ya que, poco a poco, su curso ha ido retomando su camino.

Además, en el Hundido de Armallones confluyen especies de flora de distribución iberonorteafricana, eurosiberiana y mediterránea, remarcando el papel que juega el cañón del Tajo como lugar de paso de flora desde el Norte, Sur y Este, y su papel como refugio, por el especial microclima del que goza para poblaciones relícticas de especies de orígenes diversos, que han quedado acantonadas en este especial enclave.

En cuanto a la fauna, destaca la comunidad de aves rapaces rupícolas que encuentran en las paredes rocosas del cañón un hábitat idóneo para nidificar (águila perdicera, alimoche, buitre leonado y halcón peregrino), así como la de rapaces forestales (azor, gavilán, etc.) y de pequeñas aves paseriformes (piquituerto, pinzón, carbonero garrapinos, etc.) y, en el grupo de los grandes herbívoros, el corzo y el ciervo.

En el tramo de río encontraremos buenas formaciones de bosque de galería con sargas, chopos del país y álamos blancos, que ofrecen refugio a especies de fauna como la nutria, el mosquitero, el herrerillo, el martín pescador, la culebra de agua o la trucha común.

<< ¿Cómo llegar?

Para disfrutar de este espectacular paraje debemos acercarnos a la localidad de Ocentejo y estacionar en la entrada de la misma, junto a la caseta de información que hay. Junto a ésta un cartel de georuta que nos indica el camino a seguir, el cual abandona el pueblo y poco a poco va bajando hacia el río. Todo el camino está perfectamente señalizado ya que la ruta es oficial del Parque Natural y Geoparque.