Herrería de Peralejos

Antigua herrería al lado del Hoz Seca

Dirección

Junto al cauce del Hoz Seca

GPS

40.528136858754, -1.8639388451471

Dirección

Junto al cauce del Hoz Seca

GPS

40.528136858754, -1.8639388451471

Herrería de Peralejos

La Herrería de Peralejos, también conocida como Herrería de los Morencos, está situada dentro del término municipal de Peralejos de las Truchas muy próxima al cauce del río Hoz Seca.

Se trata de una importante construcción hecha en mampostería con retoques de recio sillar que data del siglo XVIII. Llama la atención su gran tamaño, que lo convierte en uno de los edificios más singulares de la zona. Es la única herrería que se conoce situada al lado del Hoz seca y una de las más importantes del Alto Tajo. Durante siglos, allí se forjó el hierro que tanta fama alcanzara en su época por su ductilidad y dureza. Actualmente se encuentra en ruinas pero puede observarse fácilmente lo importante que fue hace no tanto tiempo.

Además, junto a la construcción del edificio principal, descubrimos otra antigua construcción de lo que serían unos corrales donde guardar ganado y alimento en épocas pasadas. En el interior de ésos corrales, nos choca ver la construcción de un burladero, del que la imaginación nos dice que se usó en festejos de índole taurina.

Muchos eran los que dependían por aquel entonces de la Herrería de los Morencos, llegando a ser uno de los negocios más importantes de todo el Alto Tajo. En su entorno, podíamos encontrar amplias zonas despejadas, donde cultivaban sus alimentos y extraían la paja para los animales, lo que permitía la subsistencia de sus inquilinos.

Además, en el Santuario cercano de la Virgen de Ribagorda, se conserva una lápida con inscripción referente a una de sus antiguas moradoras: “Aquí yace Doña Luisa López Morencos de Arrazola, natural de Checa, que falleció (en su casona de la Herrería) a 13 de julio de 1860”.

<< ¿Cómo llegar?

Para acercarnos a la antigua Herrería de Peralejos, debemos iniciar nuestro camino en Peralejos de las Truchas y tomar la pista que se dirige hacía la Ermita de Ribagorda, y continuar por ella, hasta que llegamos al vado que cruza el río Hoz Seca, donde estacionaremos nuestro vehículo. Desde aquí solo tendremos que caminar unos metros paralelos al río por su margen derecho hasta que se alce ante nuestros ojos el robusto edificio otrora con vida.

<< Entorno

Visitando la Herrería de Peralejos, nos damos cuenta del espectacular espacio en el que nos hayamos. Caminamos junto a un frío y caudaloso Oceseca, que nos conduce, aguas abajo hacia su desembocadura en un escueto Tajo. Tendremos tiempo también para sentirnos diminutos a los pies de ese gran cañón que ha formado nuestro fuerte río. En frente La Campana, de impresionantes formaciones rocosas, hogar de multitud de rapaces. Detrás, El Rasón, alto imponente y mirador natural impresionante donde los haya.

Vegetación de ribera en continuo esparcimiento, cada vez que se visita, algo ha colonizado. Un denso pinar refugio de multitud de animales salvajes que seguro saldrán a curiosear nuestra presencia. Aguas puras, cristalinas. Soledad y tranquilidad absoluta. Todo lo que rodea ésta maravillosa ubicación es digno de contemplar.

<< ¿Que hacer?

La visita a la herrería hace casi de obligado cumplimiento la realización de una senda que nos conduce por parajes insólitos, hasta una antigua presa, la Presa de Navarejos, y posteriormente, aguas abajo hasta la desembocadura del río Hoz Seca en un joven y escaso Tajo. Pronto subiremos la ruta que nosotros seguimos, pero ya apuntamos que el camino se pierde en algunos tramos y debemos de ir atentos de no separarnos del cauce del río.

La otra alternativa que se presenta para el caminante, desde el punto donde hemos aparcado nuestro vehículo, es explorar los Altos de la Campana, para ello, habrá que vadear el río, y encarar con fuerza, la dura Cuesta del Acebar que nos remonta hacia la parte superior del cañón salvando un desnivel de 300 metros que nos obligará a tomarnos algún merecido descanso, disfrutando de las impresionantes vistas de los meandros dibujados por el cauce del Hoz Seca, y al fondo, el impresionante cañón labrado por el Tajo.