Georuta 8: Checa-Chequilla

Secretos escondidos en las rocas

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Inicios en Area experimental de la Tejera, Checa

GPS

40.590651669433, -1.7779638792997

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Inicios en Area experimental de la Tejera, Checa

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40.590651669433, -1.7779638792997

Ida 16 Km | Desnivel 200 m | Duración 4 h | Ruta

Georuta 8: Checa-Chequilla

La Georuta 8, tiene una longitud de 16 km, los cuales podremos recorrer en bicicleta o en coche, exceptuando el acceso a las paradas 3 y 9 que se ha de realizar a pie obligatoriamente. Existe la posibilidad de dar un agradable paseo de la parada 4 a la 5 por el sendero local que lleva desde el pueblo de Checa al nacimiento del río Gil de Torres (Aguaspeña) en el que gastaremos 1 hora entre la ida y la vuelta.

Esta ruta te ayudará a descubrir los increíbles secretos que esconden las rocas. Con ayuda de los paneles, como si fueras un detective, descubrirás animales extinguidos, paisajes de hace 400 millones de años, rocas con formas fantasmagóricas e incluso podrás presenciar la formación de nuevos ejemplares. Una información poco evidente, pero que con un poco de paciencia te mostrará que las rocas son como un libro abierto y guardan mucha información.

Recorreremos diversos ambientes paisajísticos, con formaciones vegetales variadas, como pinares de pino laricio y pinares de pinos silvestre con roble marojo, huertos con orlas de arbustos espinosos, e incluso nos asomaremos a Sierra Molina, una extensa paramera con el característico sabinar rastrero con pinos silvestres. Estas grandes extensiones constituyen el hábitat de ciervos y corzos y alimentación de buitres leonados, alimoches e incluso de algún ejemplar de quebrantahuesos en dispersión que, de cuando en cuando, son avistados en la zona

Señalización e Inicio de la Ruta

La ruta está formada por varios ramales que salen de la localidad de Checa.

<< Parada 1: La ruta comienza en un aparcamiento situado cerca de Checa, en el kilómetro 19,4 de la carretera a Orea, donde se sitúa un área experimental de La Tejera y un panel que dan comienzo a la ruta. Aquí conoceremos mejor las diferentes litologías del Alto Tajo. Además en las inmediaciones de éste cartel, cerca de unos corrales encontraremos una zona acotada donde hay un afloramiento de graptolitos, fósiles de unos antiguos organismos que vivieron en este lugar hace aproximadamente 430 millones de años.

<< Parada 2: Junto al área hay un panel que corresponde a la parada 2. Hace referencia a los pliegues visibles en la carretera que une Checa con Orea en las cercanías del kilómetro 26. Estas rocas son de las más antiguas del parque y se depositaron bajo un océano durante la era paleozoica hace más de 450 millones de años. Encontramos cuarcitas, originalmente arenas de origen marino, y pizarras que fueron arcillas ricas en materia orgánica que posteriormente, los movimientos tectónicos compresivos iniciados hace 320 millones de años deformaron y plegaron creando una enorme cordillera.

<< Parada 3: Desde el área, unas escaleras te llevarán a la siguiente parada, donde se sitúa un panel. La roca que se encuentra en el interior del jaulón es un “dropstone“, literalmente, roca caída, un fragmento que una vez estuvo contenido en un iceberg, y que posteriormente, al derretirse, cayó en un punto muy lejano al de su origen. Así que a la pregunta ¿hubo grandes icebergs flotando sobre lo que hoy en día es el Alto Tajo?, tenemos que responder sí, las rocas que aquí encontramos se formaron en el fondo de un profundo mar en el que flotaban icebergs.

<< Parada 4: Volvemos a la localidad de Checa y nos dirigimos a la iglesia, en cuyo mirador se sitúa un panel. Desde este mirador se tiene una buena vista del antiguo Barrio de los Usos, y de la sucesión de rocas que representan ambientes muy diferentes entre sí. Toda la sucesión geológica que aquí encontramos nos indica que a principios del Triásico, esta zona estuvo ocupada por grandes ríos y sufrió una posterior invasión del mar, que llegó a cubrir toda la zona,convirtiéndose en un mar cálido y poco profundo.

<< Parada 5: Salimos de Checa y su casco urbano por una pista en dirección a Sierra Molina hasta llegar, en un kilómetro, a La Aguaspeña. Frente a ella se encuentra un panel y un aparcamiento, donde dejamos el coche para acercarnos a pie hasta la formación tobácea: merece la pena recorrer la pasarela que se adentra en ella.

Podremos diferenciar varias partes en el edificio tobáceo, por un lado está el travertino vivo o en formación, reconocible por la presencia de vegetación de herbáceas y musgos. Pero también encontramos zonas inactivas, reconocibles por el aspecto irregular y el color grisáceo de la roca. Incluso se puede ver un gran bloque desprendido del edificio principal, que colapsó debido al crecimiento en visera del travertino.

Cabe mencionar que en ésta parada podremos visitar el castro celtíbero del Castil Griegos ya que recientemente han acomodado una rampa de acceso para facilitar la empinada subida.

<< Parada 6: Seguimos la pista en dirección a Sierra Molina y, tras recorrer algo más de dos kilómetros, llegaremos a un desvío que se dirige a la Cueva del Tornero, junto al cual se sitúa un panel. Desde aquí, podemos dar un paseo por el fondo del poljé del Cubillo, recorriendo las dolinas ocupadas por pequeñas lagunas. Los poljés son un tipo de relieve kárstico de grandes dimensiones, resultado de la combinación de la tectónica y los procesos kársticos. Su nombre proviene de Los Balcanes, donde son abundantes estos tipos de formas.

<< Parada 7: Volvemos de nuevo a Checa para iniciar un nuevo ramal de la ruta. En esta ocasión, tomaremos la carretera en dirección a Molina de Aragón hasta llegar al desvío de Chequilla. Siguiendo en dirección a esta localidad y poco antes de llegar a ella, en una explanada situada a la derecha en la que varios algunos torreones de roca, se encuentra un panel. Como curiosidad contar que en estos torreones que aquí veremos, los antiguos pobladores de esta zona esculpían algibes en la cima para almacenar agua y hielo para hacer frente a las épocas de sequía.

<< Parada 8: Continuamos hasta Chequilla. En la plaza del pueblo, cerca de la fuente y del frontón, en un resalte rocoso situado junto a una farola, encontraremos una placa de afloramiento. Estamos ante los Taffoni, se forman por una combinación de factores físicos y químicos. El agua que escurre por la pared de arenisca provoca unas alteraciones químicas en el “cemento” que une los granos de cuarzo que forman la roca. Poco a poco los granos de mineral se van desagregando haciéndose cada vez más grandes los huecos. Esto sucede en los sectores de la roca más expuestos a la erosión.

<< Parada 9: Desde la plaza nos dirigimos al laberinto de callejones de arenisca siguiendo la ruta de senderismo local marcada con una línea blanca y una verde. Con el paseo por la “ciudad encantada” de Chequilla finaliza la ruta, disfrutarás de un entorno de incalculable belleza, donde descubrimientos recientes han evidenciado la utilización de estos rincones como lugares mágicos o de culto por el hombre primitivo.